Bicentenario del Cruce de los Andes

1817-2017

Se conjeturaron muchas teorías, sobre quien fue el verdadero ideólogo de cruzar los Andes con un pequeño ejército, bien disciplinado, para desalojar a los Españoles de Sudamérica. A fines del siglo XVIII, algunos le atribuyeron a Sir Thomas Maitland el Plan. También la descendencia de Tomás Guido , manifestó que él había elaborado esa estrategia. Todas son teorías válidas y a las que San Martín pudo tener acceso o basarse en ellas. Lo concreto es que quien la llevó a la práctica, y a quien lo desvelaba más la idea de cruzar los imponentes montes, que la oposición que pudiera presentarle el enemigo, fue el GENERAL JOSE FRANCISCO DE SAN MARTIN.

    Aproximadamente entre el 18 y 19 de enero, El General  José de San Martín pone en marcha desde el Campamento de El Plumerillo,la maquinaria que denominaremos Plan Estratégico  Continental, principalmente las dos columnas de mayor importancia , que iban a avanzar por los pasos de Uspallata (al mando del Gral. Gregorio de Las Heras, y el Fraile Luis Beltrán a cargo de la Artillería pesada) y Los Patos (al mando del propio Gral. San Martín, junto a su Estado Mayor que encabezaba el Gral. Miguel Estanislao Soler.

 Sabemos que cruzaron también dos columnas menores al Sur por los pasos del Planchon al mando del Coronel Ramón Freire y El Portillo al mando del Capitán José León Lemos. También dos columnas partieron más al norte al mando del CapitánJuan Manuel Cabot por el paso de Guana y por el paso de Comecaballos avanzó el Capitán Nicolás Dávila junto al Tte. Coronel Francisco Zelada.  El porque de tantos frentes, era para desorientar al Comandante Español Francisco Casimiro Marcó del Pont, y que no pudiera concentrar sus tropas, superiores en número a las patriotas, en el punto donde iban a converger.

Así ocurrióy gracias a la genial estrategia sanmartíniana, al llegar a la cuesta de Chacabuco , los realistas solo pudieron juntar para presentar batalla un número ,prácticamente similar al de los patriotas .

ALGUNOS NÚMEROS DE LA GESTA Y OTROS FACTORES DE IMPORTANCIA QUE HICIERON POSIBLE EL CRUCE , REFERIDOS POR EL GENERAL JERÓNIMO ESPEJO EN SU LIBRO : “EL PASO DE LOS ANDES” (Espejo fue integrante de ese ejército como Subteniente) . TAMBIEN DEL LIBRO “SAN MARTÍN LIBERTADOR DE AMERICA” DE GUILLERMO FURLONG.

Batallón 1 de cazadores : 560 hombres

Batallón 7 de Infantería : 769 hombres

Batallón 8 de Infantería : 783 hombres

Batallón 11 de Infantería: 683

Regimiento de Granaderos a Caballo : 742 hombres

Batallón de Artillería : 241 hombres

Barreteros 120 hombres, Baquianos 25 hombres, Sanidad 47 hombres.

Milicianos y Servicios de retaguardia : 1200 hombres

Cuartel general y miembros del Estado Mayor : 209 hombres

TOTAL GENERAL : 5379 hombres

Durante el cruce se destaca que fallecieron 107 hombres en accidentes, congelados, y por enfermedades.

 Otro dato de importancia es que partieron : 10.600 mulas para transporte de la tropa y cargas. Llegaron : aprox. 5.000

Caballos : Partieron 1100 , llegaron cerca de 511 (utilizados para el combate).

El cargar con acierto a las mulas para el cruce de los Andes fue una de las maniobras más delicadas, ya que en todo camino-cornisa tenían que ir casi apegadas al talud, que surgía a uno de los costados del mismo, y cualquier golpe de la carga contra aquel, causaba la caída del animal al abismo, abierto siempre al otro costado.

Fue necesario llevar a lomo de mula, todo el forraje para alimentar a 10.000 bestias, durante unos veinte días. Desgraciadamente no se llevó el suficiente, puesto que no pocas mulas, desfallecieron de puro flacas. Así lo manifestó el mismo Beltrán: "Estoy sin mulas, porque con el trabajo se caen de flacas."

Otro producto del que se debió llevar gran cantidad fue la leña, para hacer fuego, disponer el rancho para más de cinco mil hombres y para ahuyentar el intenso frío de las noches, aunque en esto hubo poco gasto, por cuanto, se prohibía el hacer fuego por la noche, por el peligro de que sirviera de guía a los espías enemigos.

Todos los comestibles fueron traídos desde Mendoza por la misma tropa y a lomo de mula, o en las mochilas, y condimentada con grasa y ají picante. Con la sola adición de agua caliente y harina de maíz tostado se prepara un potaje tan agradable como substancioso.

Sobre las mulas cargueras iban 3.000 arrobas de charqui, además de galletas de harina, maíz tostado, vino, aguardiente, ajos y cebollas. Estos últimos tubérculos eran para combatir el apunamiento o soroche.

"A quince y veinte grados bajo cero, llega el frío en algunas noches de verano, y aún en pleno día. Y pensar que toda la tropa, desde San Martín hasta el último soldado, tuvieron que dormir a lo arriero, no una, sino muchas noches, usando por cama la montura, el poncho y el jergón, y todo ello sobre el duro suelo.

"Para defender a sus soldados contra el frío, adoptó San Martín dos medidas extraordinarias: el proporcionar a la tropa zapatos que abrigaran bien los pies, y el distribuir a los mismos, buena cantidad de alcohol, que le llevara calor al organismo. No olvidó proveerlos de ponchos forrados y muy abrigados.

"Con los desperdicios de cuero de las reses, hizo construir tamangos o zapatones altos y anchos y los hizo forrar interiormente con trapos y lana.

En su bando del 17 de octubre de 1816, ordenando recoger trapos de lana para forrar los tamangos, manifestaba San Martín que ello era necesario "por cuanto la salud de la tropa es la poderosa máquina que bien dirigida puede dar el triunfo, y el abrigo de los pies es el primer cuidado".

Se proveyó de protección a las bestias contra las inclemencias andinas. Proveyó a caballos, mulas y vacas de la llamada enjalina chilena o abrigo forrado en pieles. Desechó los forrados de paja, por el peligro de que las bestias los comieran, por falta de otra alimentación.

San Martín trató de aminorar las consecuencias de la puna, propinando abundante ajo y cebolla a sus soldados, y facilitando el camino a los atacados en mula.

"Toda la infantería iba montada hasta la primera noche de vivac en el ascenso de la cordillera, para precaver o disminuir la fatiga que el soroche (apunamiento) produjera en la tropa".

"Entre los artículos de la proveeduría, se llevaban cargas de cebollas, de ajos y de vino para racionar la tropa en las jornadas peligrosas, que la experiencia ha enseñado ser antídotos poderosos que de ordinario precaven el mal o lo curan".

"Necesítase una conserva alimenticia y sana, que a la par de restaurar las fuerzas del soldado fuese adecuada a la temperatura frígida que había que atravesar. y la encontró en la preparación popular llamada charquicán".

Se prepara el charquicán de carne secada al sol, tostada y molida, y condimentada con grasa y ají picante, que bien pisado, permite transportar en la mochila o maletas la provisión para ocho días, y con sólo la adición de agua caliente y harina de maíz tostado proporciona un potaje tan nutritivo como agradable.

Después del estómago, se ocupó de los pies, vehículos de la victoria. Dispuso, para suplir la falta de calzado y no gravar al erario, que el Cabildo remitiese al campamento los desperdicios de cuero de las reses del consumo diario, para construir con ellos tamangos, y que los mismos soldados preparaban.

Llevóse la economía al último grado a que jamás ha llegado, para demostrar, cómo se pueden realizar grandes empresas con pequeños medios. Publicóse por la orden del día y se proclamó por bando a son de cajas, que se reuniesen en almacenes los trapos viejos de lana para forrar interiormente los tamangos.

Con los cuernos de las reses, se fabricaron chifles para suplir las cantimploras, indispensables en las travesías sin agua de la cordillera. Por un bando, mandó recoger todo el orillo de paño que se encontrase en las tiendas y las sastrerías de la ciudad, que distribuyó entre los soldados para suspensorios de las alforjas.

El asunto que más lo preocupó, fueron las herraduras de las bestias. Celebró conferencias con herreros y arrieros, y después de escucharlos atentamente, adoptó un modelo de herradura, que envió al gobierno, encargando a un oficial la llevase colgada al pecho como si fuese de oro y la presentara al Ministerio de la Guerra.

Como arrastrar la artillería  era una tarea muy complicada por las características de los caminos, San Martín hizo cubrir todas las piezas con cueros vacunos. Buscó que no se deterioraran por caídas y golpes y de facilitar su sujeción  con cuerdas y sogas. Las piezas de artiillería podían alzadas sobre el suelo, en los caminos estrechos o ser bajadas  o subidas con cabrestantes , en los pasos más difíciles. En grandes trechos , fue llevada  por los milicianos con zorras y a brazo, con el auxilio de cabrestantes cuando era necesario subirlas o bajarlas.

Para cruzar los ríos  colmados de agua, el ejército llevo un puente  que podía armarse y desarmarse . Era un puente de maromas (cuerdas gruesas , generalmente de fibras vegetales), de 40 mts de largo.

El ejército también llevaba 2 anclotes, además de cabrías para los grandes precipicios, y aparejos o cuadernales  de toda clase o potencia , según los casos. El subteniente Jerónimo Espejo dijo que no fue tan necesario usar los anclotes  para salvar los cañones, aunque si para salvar la carga de las mulas  que caían a los abismos menos profundos.

Para el Ejército Argentino el Gral. San Martín sigue en actividad. Por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 14 de julio de 1946, el General José de San Martín encabeza el escalafón militar, y es requisito ineludible para ello el estar en actividad. Justo homenaje para el más grande de los argentinos, brindado por aquellos que tanto le debemos.

En la cuesta de Chacabuco, El 12 de febrero de 1817, El Ejército de los Andes bajo el Superior comando del General José de San Martín, obtiene una magnífica victoria contra los 2500 hombres que apresuradamente  logró reunir el Brigadier D. Rafael Maroto, para hacer frente al ejército patriota que avanzaba hacia Santiago de Chile después de atravesar la imponente cordillera. La batalla comenzó a las 11 de la mañana, extendiéndose,  hasta entrada la noche. San Martín en el momento más desesperado acometió en persona y entró en combate sableando enemigos. Concluye la acción con la derrota realista quienes sufrieron más  de 500 bajas, quedando 600 prisioneros, la artillería, el armamento, un estandarte y dos banderas.

El parte de la acción que envió inmediatamente el ilustre General vencedor, terminaba con esta inolvidable frase: “ Al Ejército de los Andes  queda para siempre la gloria de decir: en veinticuatro días  hemos hecho la campaña, pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile” VIVA LA PATRIA !!!

Como integrante de la Asociación Sanmartiniana, apelo a que esta inigualable gesta no quede en el olvido, y durante el corriente año (no solo el 17 de agosto), tanto Padres, como Docentes, cuenten a nuestros jóvenes y niños lo que paso en nuestra Patria hace tan solo 200 años (comparándolo con la historia de países europeos).

Hoy en día somos libre, nuestro país es una República, tiene una Constitución que nos rige, en cambio en ese momento los hombres pusieron en juego su vida para conseguirlo, y hubo muchos otros que la perdieron en ese menester, por eso merecen nuestro respeto y recuerdo permanente.

Por último, hay muchísimo más para agregar, concerniente a este tema, o preguntas que quieran formular sobre ciertos aspectos puntuales, solo tiene que contactarse a nestorgpapa@hotmail.com    MUCHAS GRACIAS A LOS MEDIOS QUE HICIERON POSIBLE ESTA  DESINTERESADA DIFUSIÓN !!!

 

Comentarios

  1. JORGE LORENZO RQMON LECCA dice:

    LA TITANICA TAREA DE NUESTRO SAN MARTIN NO TIENE PARANGON EN LA HISTORIA DE QUIENES SOLO ASPIRARON A LIBERAR A NUESTRO PAIS Y A CHILE Y PERU DE LA DOMINACION ESPAÑOLA. PUESTO QUE SIEMPRE ANTEPUSO Y ASI LO HIZO SABER, SUS ASPIRACIONES DE LIBERTAD Y JAMAS LAS DE CONQUISTA, TITULOS PERSONALES O RECOMPENSAS. SU HAZAÑA FUE MUCHO MAS GRANDE QUE LA DE ANIBAL O NAPOLEON, QUE ADEMAS DE CRUZAR ALTURAS MUCHO MENORES RECORRIERON CAMINOS QUE ESTABAN POBLADOS Y SU AFAN FUE LA CONQUISTA. POR ELLO Y SIN NINGUNA DUDA FUE “EL MAS GRANDE ENTRE LOS GRANDES” SALUD GENERAL JOSE FRANCISCO DE SAN MARTIN.

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