Cronica roja en el Alvear del 1900

Por Lis Solé

 

 

Así como un error pareciera que vale más que mil aciertos, lo malo etiqueta o llama la atención más que muchas buenas acciones.

Con el mismo pensamiento, los medios de comunicación sólo dan malas noticias porque es lo llama la atención, lo que hace “leer” la revista o programa y que redunda, por supuesto, en dinero para el productor. Algo así sucedió en el General Alvear del 1900 cuando un hecho de gran ferocidad llamó tanto la atención que fue cubierto por la revista “Caras y Caretas”, semanario que publicó la noticia en su edición N° 134 del 27 de abril de 1901 con el nombre de “Crónica Roja”.

 

LOS INVOLUCRADOS

 

Hay que atender a las fechas en las que sucedió el hecho y ubicarse en ese tiempo: 1901, hace ya 119 años, en una sociedad rural donde los pendencieros y los hechos de sangre estaban al orden del día, con paisanos ocupados en tareas rurales y siempre armados, ya sea con revólver o armas blancas. Sus protagonistas, el matrimonio Abdón y Bernardina, casi nacieron con el pueblo Esperanza, y fueron asesinados cuando ambos tenían 60 años en épocas donde las ofensas se cobraban a cuchillazos y con peleas donde siempre había heridos y muertos.

Bernardina tenía dos hijos de soltera, Zenón y Pedro que fueron los que mataron a la pareja. Zenón justificó el asesinato porque tenía que vengar los agravios de su padrastro y Pedro aseguraba que quiso cobrarle los 100 pesos que les debía pero, como no lograron su cometido, lo asesinaron junto a su mujer. Las cuatro personas involucradas eran gente de pueblo y nadie podía pensar que todo terminaría en una tragedia.

 

Bernardina y Abdón se había casado ya grandes en Saladillo el 10 de marzo del año 1892 cuando ambos tenía 50 años. Como eran primos, el sacerdote actuante Vicente Travesei dispensó el impedimento de consanguinidad en 2° grado que tenían y bendijo a los tres hijos en común.

Si bien la crónica titulada “El Crimen de General Alvear” relata un hecho lamentable, proporciona datos de un General Alvear con sus características pueblerinas donde todos se pasan las noticias y participan activamente en los hechos, o por lo menos, en todo lo que les dejan o pueden.

  1. ROBERTO ROTTJER, intendente de Alvear.

 

En la crónica está publicada la fotografía del Dr. ROBERTO P. ROTTJER, médico que intervino en la autopsia e interrogó a los hermanos,  era además el Intendente de Alvear desde el 1900 hasta 1902. Rottjer había nacido en Entre Ríos el 14 de enero de 1868, hijo legítimo de Roberto Rottjer y de Marta McDermott de Rottjer (alemán e irlandesa) y bautizado en Gualeguaychú, San José, siendo sus padrinos Juana Iribaren y Pedro Urtazum. Su padre, Roberto Rottjer era nacido en 1835, casado con Marta M. de Rottjer con la que tuvo siete hijos: Enrique, Elena, Alfredo, Pita y Roberto entre otros[ii].

 

Llegó a General Alvear en 1893, a los 25 años, para reemplazar a los Dres. Estanislado Zeigelvoht y Ramón Alcorta que se habían mudado en 1892.

Aparece en los pocos documentos de Alvear como “testigo” en las Actas de Defunciones del Registro de la Personas atendiendo a Pastora Jaime, viuda de Canteros, el 9 de enero de 1893, observándose su participación ininterrumpida como médico o testigo hasta el 30 de septiembre de 1902, fecha en la que se va del pueblo después de NUEVE años de trabajar como médico, reemplazado por el Dr. Federico Carbonell en 1903.

 

En esos años la población se duplicó como consecuencia de la llegada del ferrocarril tres años antes, así que llegan muchos profesionales y el pueblo crece pero a pesar de ello, Roberto P. Rottjer McDermott deja el cargo de Intendente y se muda a Roque Pérez donde contrae matrimonio a los 37 años, el 21 de mayo de 1906, con Emanuela Echarren (n. 1881) de 25 años[iii].

 

LAS IMÁGENES DE LA NOTA

 

La nota explica con detalle cómo fue el asesinato pero lo más importante son las muchas imágenes que aparecen y que enriquecen la historia alvearense. Está el retrato del entonces intendente de Alvear, Dr. Roberto Rottjer, el Sr. Ceferino Rosas que en ese momento era el Comisario, el Sr. Francisco L. Fernández que fue el Comisario Inspector encargado de la investigación, el Sr. Abraham Rossi Sillis, oficial de Policía, los “autores confesos del crimen” Pedro y Zenón de cuerpo completo y una foto grupal del “Público aglomerado en la estación del ferrocarril para presenciar el embarque de los criminales”. Realmente una crónica estupenda que aporta datos no conocidos de la historia del pueblo.

En 1884 el ferrocarril llegó a Saladillo con el nombre de Ferrocarril del Oeste, empresa transferida en 1910 a F. C. Sud, mismo año que llega hasta Emma y Tapalqué. A la estación flamante llega el tren que llevaría a los confesos a prisión y un buen número de personas del pueblo se dio cita en el andén para mirar el embarque. Llama la atención que si bien en otras fotos de época siempre hay mayoría de hombres,  no sucede lo mismo en esta imagen donde se ven señoras muy bien vestidas, señoritas, niños y hombres de traje y sombrero delante de los relucientes vagones de madera tirados por la locomotora a vapor.

Realmente, un hallazgo histórico increíble y una crónica roja que muestra una realidad alvearense desconocida, otra historia olvidada impensable en un Alvear casi de película que no está ni en la imaginación del más osado y delirante escritor.

 

Nota: Esta crónica fue posible gracias a la gentileza del Sr. Juan Miguel Arbuco de San Antonio de Areco. Si bien el hecho es real se han omitido algunos apellidos originales.

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