El giro de PAMI y una receta de los ’90 que alarma a los municipios de la Provincia

La obra social de los jubilados dejó el pago por prestaciones para pasar al desembolso anticipado por cápita, y el viraje convulsionó a los intendentes bonaerenses, que miran de reojo el cambio.

De un día para el otro, el PAMI cambió las reglas, y los intendentes bonaerenses pusieron el grito en el cielo. La obra social de los jubilados modificó el sistema de contratación con las clínicas y hospitales públicos de diecisiete provincias, entre ellas Buenos Aires. Pasó del histórico régimen de pago por prestación a otro de desembolso anticipado por cápita.

Desde ahora, los centros de salud recibirán mensualmente una suma de dinero fija que resultará de la multiplicación del valor que se le dé a la cápita por la cantidad de beneficiarios de la obra social asignados a cada nosocomio.

La novedad, aprobada por la resolución Nº 395 del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP-PAMI), entró en vigencia el 1 de mayo, pero para la puesta en marcha hace falta que el “prestador” firme el convenio.

El cambio alteró a los alcaldes de la Provincia que, obviamente, temen recibir menos plata de la que le facturaban al PAMI por atender a los abuelos en los hospitales locales. Pero la alarma se encendió con mayor intensidad en el casi medio centenar de intendentes que tienen en su distrito un solo efector de salud. Es que para éstos, si el monto de la cápita no alcanza a cubrir la atención del mes, serán los municipios los que deberán afrontar el faltante.

La negativa de varios jefes comunales a firmar sin aclarar las dudas obligó a una reunión de urgencia en La Plata a mitad de la semana pasada: 47 jefes comunales, con sus secretarios de Salud; el titular del PAMI, Sergio Cassinotti; y la ministra de Salud bonaerense, Zulma Ortiz, fueron de la partida del mitin que se llevó a cabo en el Salón de Usos Múltiples de la Gobernación.

El cónclave para bajarle la temperatura a la febril preocupación de los intendentes arrancó con sincericidios de Cassinotti. “El sistema capitado no me gusta”; “Tengo la necesidad de reducir el déficit”; y “Acá hay que dejar a la cabra viva y al lobo satisfecho, y a veces es difícil dejar a la cabra viva”. Esos fueron los hits del titular del PAMI. Pero luego aseguró que no se trata de “una medida inflexible”, prometió revisar “hospital por hospital” el valor que se le pondrá a la cápita, y suplicó: “Quiero pedirles que me crean un poco. Denme crédito”.

Tras el encuentro, algunos alcaldes salieron confiados en la promesa del director de la obra social de revisar “caso por caso”, pero otros pusieron firmes reparos a la reforma. “En cinco días teníamos que firmar el convenio y no sabían cómo explicarlo”, recordó el intendente de Magdalena, Gonzalo Peluso (Cambiemos). Y aclaró que eso es imposible, porque “el intendente tiene que mandarlo al Concejo Deliberante” para su aprobación, “porque no puede firmar nada en contra de su distrito”.

Su par de Chacabuco, Víctor Aiola (Cambiemos), rechazó de plano el cambio. “Se nos va a pagar menos”, dijo, y añadió que “con el pago por cápita se afectan las finanzas de los municipios”. Santiago Maggiotti (FpV), mandamás de Navarro, ejemplificó los dichos de Aiola: “Hoy recibimos 12 millones de pesos al año de PAMI, y si se capitaría estaríamos perdiendo entre 5 y 7 millones al año”.

Y lanzó una advertencia: “Somos un hospital de autogestión y podemos facturar a través de la Superintendencia de Salud. Podemos facturar a las obras sociales”. Es decir, podrían quedar fuera del convenio del PAMI.

La cola de rechazos es larga y el conflicto ya superó el plano de lo partidario. “Acá no tiene nada que ver el color político”, aclaró el intendente de Tandil, el médico Miguel Lunghi (Cambiemos). Su distrito destina el 35 por ciento del presupuesto a Salud, y el PAMI le adeuda más de 5 millones de pesos.

Pero no todo es negro. Hay grises y blancos. Algunos jefes comunales se mantienen cautos y piden más tiempo. “A mí no me apura nadie, voy a firmar lo que realmente me convenza”, dijo Raúl Sala (Cambiemos), de Carlos Tejedor. En la otra vereda se asoman los que confían en la palabra de Cassinotti. “Le creo; no puedo pensar que nos va a hablar a más de 40 intendentes, va dar el compromiso de que no vamos a recibir un peso menos y después no lo va a hacer”, dijo el alcalde de Rauch, Maximiliano Suescun (Cambiemos).

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