Mitos y fake news, enemigos de las vacunas que atentan contra tasas de cobertura

Se volvieron una peligrosa herramienta de desinformación, que también atenta contra la inmunización al poner a circular mitos.

Las tasas de vacunación vienen bajando progresivamente en países de la región y la Argentina no es la excepción. Las demoras en la distribución en nuestro país acentuaron la problemática, pero el descenso en la cobertura es multifactorial.

En ese contexto, las noticias falsas o "fake news", que ganaron terreno con el auge de las redes sociales, se volvieron una peligrosa herramienta de desinformación, que también atenta contra la inmunización al poner a circular mitos.

A las dificultades propias del acceso a las vacunas que se profundizaron en los últimos meses en nuestro país, se suman, además, otros factores que erosionan las tasas de cobertura en todos los rangos etarios, sobre todo entre los adultos, una problemática que se evidencia también en otros países.

La confianza en el "efecto rebaño"; la baja percepción del riesgo de la enfermedad; la falta de recomendación por parte del médico; el miedo a las agujas y a supuestos efectos secundarios, son algunas de las barreras que se analizaron en el reciente Seminario Internacional de Vacunación realizado en la ciudad de Panamá y organizado por el laboratorio Pfizer.

Mientras tanto, los movimientos antivacunas ganan terreno en todo el mundo, aunque el impacto que tienen en la Argentina es relativo. "En nuestro país, el 90% adhiere a las vacunas, y no se inmuniza por motivos mucho más injustos que decidir no vacunarse", sostuvo Carla Vizzotti, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), quien estuvo a cargo de la estrategia de control de enfermedades inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación desde 2007 hasta noviembre de 2016.

Los especialistas del seminario consideraron que las "fake news" figuran entre las principales amenazas para las tasas de cobertura hoy en día porque contribuyen a la circulación de mitos en un contexto en el que las campañas públicas de vacunación son casi inexistentes en los países de la región.

Cabe señalar que Facebook informó que trabaja para combatir la desinformación sobre las vacunas en esa plataforma a través de fundamentos y advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y de organismos especializados de Estados Unidos.

Algunas de las medidas para evitar que esos datos falsos se difundan tanto en Facebook como en Instagram, son bajar la clasificación de los grupos que comparten información errónea de las vacunas para que no aparezcan en las noticias del inicio y quitar a esos grupos de las recomendaciones y predicciones automáticas de los motores de búsqueda.

"El impacto emocional que generan las fake news es muy difícil de contraatacar porque el miedo es una sensación complicada de revertir", sostuvo Vizzotti. Por su parte, Rodrigo Sini, médico pediatra e infectólogo brasileño y director de Asuntos Médicos de Pfizer en América Latina señaló que el fenómeno preocupa a la comunidad médica de toda la región y consideró que la clave está en la continuidad de las campañas informativas y en el rol de los profesionales de la salud ante la consulta.

Entre los médicos

En ese sentido, Daniel Curcio, director de Vacunas en Desarrollo y Mercados Emergentes de Pfizer, señaló que la falta de información se evidencia también entre los profesionales, quienes desconocen cuáles son las vacunas necesarias para el adulto. "Cuando las personas asisten a una consulta médica, en muy raras ocasiones se recomienda la vacunación. Circula la idea de que sólo los chicos las necesitan. Y esa es una oportunidad perdida", explicó.

"Es necesario realizar una labor con los médicos de las principales especialidades a las que asisten los adultos, sobre todo los adultos mayores, para que incluyan a la vacunación entre las preguntas de rutina y para que prescriban las que son necesarias", indicó por su parte, María Luisa Ávila, exministra de Salud de Costa Rica.

En la Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación contempla para los adultos una dosis anual de la vacuna antigripal para personas con enfermedades crónicas que presenten prescripción de su médico; cada 10 años, una dosis de la doble bacteriana, que previene contra el tétanos y la difteria; y en cualquier momento de la edad adulta, la de la Hepatitis B: primero, una dosis; al mes, siguiente la segunda y a los 6 meses de la primera dosis, aplicar la tercera y última.

Los adultos nacidos después de 1965 que no certifiquen dos dosis de triple viral después del año de vida deben completar esquema. La vacuna contra el Neumococo Conjugada, que previene contra la neumonía, está recomendada ante ciertas enfermedades crónicas.

La enfermedad neumocócica, otro pendiente

La neumonía es una infección grave que produce inflamación y daño en el tejido de los pulmones, y que en la mayoría de los casos tiene raíz en la bacteria del neumococo Streptococcus pneumoniae.

Puede afectar a cualquier edad pero es más habitual en mayores de 65 años y en niños menores de cinco. También tiene mayor prevalencia entre fumadores o personas expuestas al humo del tabaco.

"Unas 450 millones de personas se ven afectadas anualmente por la neumonía en el mundo", explicó el infectólogo Rodrigo Sini. Aproximadamente dos tercios de los casos se convierten en hospitalizaciones y más del 10% fallece.

Sobre la vacuna contra el neumococo que previene la mayoría de los casos de neumonía, Pfizer relevó que entre quienes no están inmunizados el 59% de los encuestados dijo no conocer la existencia de la vacuna, el 42% afirmó que no se la aplicó porque no se la recomendó el médico y el 38% reclamó más información.

Los especialistas dejaron como mensaje claros que "tanto la vacunación contra la gripe como contra el neumococo son estrategias relevantes para la prevención de la neumonía adquirida en la comunidad".

Fuente: Dib

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