VULNERABLES

Por día mueren seis jóvenes por agresiones y accidentes de tránsito

Son los que tienen entre 15 y 24 años. A pesar de las campañas, en 10 años creció 83% la cifra de víctimas por inseguridad vial, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Cómo criar sin miedo a una generación en riesgo. Son los que tienen entre 15 y 24 años. A pesar de las campañas, en 10 años creció 83% la cifra de víctimas

Muertes, y si se las pudiera clasificar, serían las de la peor clase: las evitables. En la calle, los jóvenes encuentran violencia y muerte. En un país donde las cifras oficiales no se dan a conocer, el Ministerio de Salud de la Nación acaba de publicar en su anuario las de 2012. En él se detallan las causas de mortalidad por edad y lo que se desprende de una revisión, incluso con años anteriores, es lo que se sospecha al leer las noticias: el grupo de los que tienen entre 15 y 24 años muere principalmente por distintos tipos de violencias. Una situación esperable ya que esta franja de la población no suele enfermarse mortalmente. Pero lo preocupante es que el promedio de jóvenes muertos entre accidentes y agresiones fue en aumento hasta llegar a seis por día. Y, que a pesar del anuncio de distintas campañas viales, el incremento porcentual que surge de comparar la cantidad de víctimas de tránsito jóvenes de 2002 con 2012 es del 83 %.

La inseguridad vial fue la principal causa de muerte entre los que tienen entre 15 y 24 años: fueron 1.162 en 2012.

Algo más de tres muertes por día. El total de víctimas fatales por esta causa en ese año fue 4.873 argentinos y los jóvenes fue el mayor grupo de los que murió en la calle: el 24%.

La violencia mata a los chicos y no hay dudas si se siguen analizando las estadísticas oficiales de 2012. En todo el país, los que tienen entre 15 y 24 años murieron primero por accidentes o sus consecuencias (1.162); otros 968 se suicidaron y el tercer grupo en cantidad (659) fueron víctimas de agresiones. Pero a veces las clasificaciones ocultan datos. Hay un renglón denominado “evento de intención no determinada” que se mantiene constante como causa de muerte entre los jóvenes. Se trata de muertes violentas cuyas causas “aún no están judicialmente determinadas o se desconocen si fueron accidentales o provocadas”. Entonces si se las suma con las que sí se clasificaron claramente como agresiones, el número de víctimas mortales por algún tipo de violencia supera a las de accidente de tránsito: son 1.291 y, en promedio, otras tres por día.

“Muertes evitables”. Así las califica Viviam Perrone, de Madres del Dolor, y cuyo hijo Kevin murió tras ser atropellado. Desde la institución promueven un proyecto de ley –ya con media sanción– para que los responsables de accidentes viales mortales sean penados con más años de cumplimiento efectivo. Y que además el exceso de alcohol en sangre y el de velocidad sean agravantes del homicidio culposo.

Las dos son las causas de la mayoría de los choques.

Pero los jóvenes son las víctimas de los accidentes viales y también muchas veces los victimarios. Perrone explica esto en términos de límites. “Aunque los chicos los piden a gritos, en la vida diaria están viendo cómo pasarlos. Lamentablemente somos los adultos los que no se los ponemos claramente.

Les decimos que no tomen alcohol, pero se lo ofrecemos en delivery o les decimos que no pueden tomarlo si conducen y no hay controles de alcoholemia a las 5 o 6 de la mañana cuando ellos circulan.

Entonces no estamos haciendo absolutamente nada para ayudarlos a ellos a no pasar esos límites”, explica.

Desde las asociaciones de familiares de víctimas alertan sobre que la cantidad de jóvenes muertos en accidentes de tránsito está en una meseta, alta, desde 2006 y que no se puede bajar a pesar de las campañas de educación vial.

Ante estos señalamientos, desde el Gobierno de la Ciudad aseguran que los controles de alcoholemia no han disminuido y que se realizan hasta las 6 de la madrugada.

Desde el Gobierno Nacional explicaron a Clarín que desde la creación, en abril de 2008, de la Agencia Nacional de Seguridad Vial –dependiente del Ministerio del Interior y Transporte y cuando por primera vez la educación vial llegó a la educación formal– las cifras de víctimas mortales se han reducido. Sin dar los números totales explicaron que, en 2013, los accidentes viales con muertos representaron sólo el 2,6%. Y confirmaron que durante el año pasado se mantuvo la tendencia de que los jóvenes de 15 a 24 años fueron las principales víctimas mortales: representaron el 25,4%, un porcentaje mayor si se lo compara con el de 2012. También fueron quienes más resultaron heridos en choques de autos y motos.

Desde el Estado hay políticas públicas dirigidas a esta generación de jóvenes –aún más vulnerables que los adolescentes de otra época- pero que no abordan lo que los está matando sin distinción de estrato social. Un estudio –que acaba de publicar el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y Crecimiento (CIPPEC)– pone la lupa en la visión que se tiene para tomar decisiones políticas hacia los jóvenes. Según explica se hace a partir de dos visiones: una, la de los “ni-ni”, los chicos que no estudian ni trabajan. La otra es la que suele asociar a la juventud con el delito, la inseguridad y el narcotráfico. Del análisis de 42 medidas del Gobierno nacional hacia los jóvenes durante 2014, 15 fueron sobre temas educativos; 10 sobre trabajo y dos combinaron ambas. O sea que la mitad de lo que hizo el Estado fue sobre estos temas. El Poder Legislativo tampoco escapó a esta tendencia. En 2013 y 2014 se presentaron 14 proyectos de ley con foco en la juventud. “La mitad de ellos están centrados en la provisión de herramientas de capacitación y empleo”. El de “Alcohol Cero” para hacer que nadie maneje alcoholizado en las rutas sigue esperando su sanción desde hace diez meses.

Gala Díaz Langou –quien junto a Fabián Repetto realizó el estudio del CIPPEC– recomienda ampliar esta visión ya que afecta las decisiones que toman los jóvenes.

“Los chicos no tienen un sentido de pertenencia como existía en el pasado”, explicó Díaz Langou a Clarín. “Ese sentido de pertenencia se lograba por tres canales: familia, escuela y trabajo.

Lo que vemos es que estos tres canales no funcionan como antes y los chicos no encuentran una forma de incorporarse a la sociedad que les resulte incentivadora no simplemente desde un punto de vista monetario sino desde uno que abarque un proyecto de vida futuro. Eso los lleva a tomar conductas más riesgosas en varios frentes, el no cuidarse y convertirse en víctimas de accidentes viales es una”.

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