FALLO DE UN JUICIO ORAL: Condenado a tres años de prisión por un violento robo

La pena, a cumplir, se la impusieron a un hombre que en General Alvear, en junio del año pasado, cometió el hecho en un local comercial ubicado en cercanías a una seccional policial.

La víctima fue una joven empleada, a la que el ladrón golpeó, dejó encerrada en el baño y le sustrajo la bicicleta para huir. Al autor del ilícito lo detuvieron en la Terminal, cuando en su poder tenía el dinero que había sustraído.

Un juicio desarrollado días atrás en un Juzgado Correccional local derivó en la condena para un hombre a una pena de tres años de prisión de efectivo cumplimiento, al ser hallado autor de un robo en un local comercial ubicado en cercanías de una seccional policial, hecho que en junio del año pasado se produjo en la ciudad de General Alvear, informaron ayer fuentes judiciales.
El encausado -un jornalero de 30 años de edad nacido en La Plata y con último domicilio en Ensenada- fue identificado por voceros judiciales como Alexis Nicolás Di Salvo.
Por el ilícito por el que finalmente resultara condenado fue sometido a un juicio oral en el Juzgado Correccional número 2 de esta ciudad que está a cargo del Dr. Héctor Torrens.
En ese debate el magistrado lo halló autor penalmente responsable de los delitos robo simple en concurso ideal con privación ilegal de la libertad agravada por el uso de violencia y amenazas, en concurso real con hurto calificado de vehículo dejado en la vía pública.
En cuanto a la existencia del hecho materia de este juicio, el Dr. Torrens dio por acreditado que había ocurrido el 30 de junio del año pasado en General Alvear.
En horas de la tarde de ese día domingo, un local de venta de ropas llamado “Ayelén Modas”, ubicado en San Martín casi Alsina, fue el lugar donde el ilícito por el que Di Salvo fue condenado se produjo.
Una vez en el lugar, “luego de golpear a la empleada en la cabeza y en uno de sus brazos -ocasionándole hematoma en brazo izquierdo y en cuero cabelludo- como así también amenazarla de muerte -diciéndole “quedate ahí, si te vas te voy a matar, no me mirés", entre otras frases- y finalmente introducirla con violencia y bajo amenazas en el baño de dicho comercio, cerrando la puerta que carecía de traba y arrojando una estantería sobre el suelo del pasillo que comunicaba el baño con el local propiamente dicho, se apoderó ilegítimamente en el interior del comercio de la suma aproximada de un mil trescientos pesos en billetes de distinta denominación”, escribió el juez Torrens en el fallo.
“Inmediatamente después, al salir de la tienda y huir del lugar, sustrajo una bicicleta playera color gris con canasto negro, rodado 26, con manoplas de goma espuma color negro, la que se hallaba estacionada en la vía pública, sobre la vereda frente al local y resultaba propiedad de la citada (empleada), apoderándose ilegítimamente de la misma”, indicó el magistrado al referirse a otro de los ilícitos por los que este hombre fue condenado.
Una vez alertado personal policial sobre lo que había pasado, instantes después el encausado pudo ser aprehendido, en momentos que se encontraba en la Estación Terminal de Ómnibus, a la espera de poder tomar un micro para huir.
Además, la bicicleta que le sustrajera a la empleada a la que le robó en el comercio fue hallada en un baldío cercano a la estación de micros.
Uno de los testimonios escuchados en el juicio fue el de la empleada asaltada, quien en la sala de debates reconoció al imputado como el mismo sujeto que fuera el autor del hecho.
En tanto, uno de los policías que participó en la aprehensión del encausado en la Terminal contó que en su poder tenía el dinero sustraído en el comercio, parte del cual llevaba en un bolsillo y la otra, oculta en una de sus zapatillas.
Las diferentes pruebas citadas por el juez en el proceso lo hicieron concluir que el encausado fue el autor del hecho por el que resultara condenado.
Fueron varias agravantes las que el juez citó para el imputado al momento de condenarlo.
Una de esas circunstancias fue una condena que Di Salvo registraba anteriormente, de tres años de prisión a cumplir y que le impusiera un Tribunal de La Plata al hallarlo autor de un robo a mano armada y de otro, del tipo simple.
“Volver a delinquir revela la indiferencia del autor como capacidad psicológica para motivarse en la norma, además de un desprecio por la advertencia social de reproche contenida en el pronunciamiento previo de condena”, dijo el juez Torrens al respecto.
Otra agravante que mencionó en el fallo fue “el aprovechamiento de las particulares circunstancias de desprotección en que pudo observar el imputado a la víctima -una joven de dieciocho años de edad que se encontraba sola en un local amplio de fácil acceso y sin resguardos de seguridad-, habiendo actuado sobre seguro, puesto que minutos antes ya había ingresado al local para consultar sobre unas prendas de vestir y pudo así tomar conocimiento de esa situación de vulnerabilidad que luego efectivamente aprovechó en la comisión de los hechos. Tal comportamiento es revelador de un mayor grado de peligrosidad en su accionar, justificando su consideración como agravante”.

El dato

El antecedente condenatorio que Di Salvo registraba hizo que esos tres años de prisión que les fueron impuestos sean de efectivo cumplimiento, más allá de que después el magistrado interviniente en este juicio rechazó un pedido formulado por el representante del Ministerio Público Fiscal para que el encausado fuera declarado reincidente.

Texto gentileza: Fabian Sotes Diario El Tiempo de Azul.

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