En una nueva apuesta solidaria, privados de libertad de la Unidad 30, realizaron un corazón metálico en beneficio del hospital pediátrico; “Prof. Dr. Juan P. Garrahan."

La actividad se desarrolló bajo el programa “Más trabajo, menos reincidencia” que impulsa el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, en el marco de las distintas actividades tratamentales desarrolladas en la Unidad.

El proyecto consistió en la realización de un corazón metálico destinado a recolectar tapitas plásticas para contribuir a las donaciones al hospital de niños. El mismo será ubicado en la plaza central de la ciudad, “(…) son importantísimas estas obras porque se puede ayudar con el poco a los niños y al medio ambiente”, expresaba Alejandro, privado de libertad que participó del proyecto.

Asimismo, la donación fue posible por el trabajo mancomunado de Alicia Eva Cardozo, ciudadana de la localidad de General Alvear y la Unidad 30. Se destaca que Alicia presentó el proyecto y donó la materia prima necesaria.

En la producción participaron dos internos, y fue desarrollada en los talleres del Establecimiento, en el área de herrería.

Por otra parte, se destaca que el programa de Reciclado de Tapitas de Plástico (de gaseosas y agua mineral) de la Fundación Garraham nació en el año 2006 para contribuir al desarrollo integral del hospital, institución de referencia para los problemas más graves y complejos de la salud de los niños de todas las regiones del país. Además, el reciclado contribuye a la protección del medio ambiente, alentando hábitos adecuados.

En la donación estuvieron presentes las autoridades de la unidad 30: Director de Unidad Marcelo Inchauspe, y el Jefe de Talleres Sebastián Fernández, junto al  Subdirector del Área Asistencia y Tratamiento Juan Otermin, quien sostuvo que es de vital importancia que las se refleje la tarea de los talleres de las unidades penitenciarias en la sociedad.

Las autoridades del Establecimiento Penitenciario, destacaron la importancia de estas actividades, ya que permiten que los privados de libertad se capaciten, y adquieran un oficio.

En este sentido, la recolección de tapitas de plástico en “el corazón metálico” constituye una acción significativa y de gran repercusión educativa ya que es un proyecto solidario en el que los privados de libertad participaron comprometiéndose así con su responsabilidad ciudadana.