Sociedad
Por el Coronel (R) VGM Ernesto Luis Todisco (*)
22 de mayo de 2023
A cuarenta y un años de la gesta de Malvinas, teniendo por entonces el grado de Teniente en el segundo año, y siendo Jefe de la CompañÃa de InfanterÃa B del Regimiento de InfanterÃa 8 "General O'Higgins", viene a mi memoria el recuerdo de una noche muy frÃa de fines del mes de mayo, en horas de la madrugada, oportunidad en que fuimos sorprendidos por un evento único que no se repitió durante la guerra, en esa parte de las islas.
Una explosión muy fuerte, se sintió en la costa del sector este de la entrada de la bahÃa, visualizándose de inmediato un chorro de fuego que se elevó verticalmente hacia la oscuridad del cielo. Nuestras miradas fueron atrapadas por esa situación, y segundos después una enorme bengala comenzó a descender lentamente, por varios minutos, sobre BahÃa Zorro, iluminando intensamente ese sector de la isla Gran Malvinas, como si fuera un medio dÃa, de un dÃa de pleno sol. Dicha situación la recuerdo ahora como un instante alucinante y algo irrisorio, por las figuras inmóviles que adoptaban los cuerpos que se encontraban al descubierto; resulta que todos los que estábamos fuera de las posiciones nos quedamos quietos en el lugar como momias, con la actitud postural que tenÃamos en ese momento, y asà permanecimos todo el tiempo de descenso de la bengala, como establecÃa el reglamento del soldado aislado y la patrulla.
Recuerdo los gritos de ¡Quietos! Era muy normal que a la noche la mayorÃa del personal estuviera despierto y se realizaran muchas actividades fuera de las posiciones, pues se pensaba que podÃan atacar aprovechando la oscuridad, por ello, durante el dÃa el personal trataba de dormir. Al volver a reinar la oscuridad de la noche, era más que evidente que habÃamos sido blanco de fotografÃas aéreas, y que más de un analista de imágenes de la inteligencia militar británica, debió haberse reÃdo de algunas de las figuras que generaron nuestros cuerpos; pero el lado serio y violento de la bengala lo comprobarÃamos unos dÃas después, cuando uno de los cañoneos navales más intensos que recibimos, llegué a contar andanadas de 21 disparos, batió el perÃmetro de una parte del punto de apoyo de la Fuerza de Tarea.
La CompañÃa ocupaba posiciones en el sector oeste de la entrada de la bahÃa. Cuando comenzó el cañoneo naval, el Jefe de la primera sección, el entonces Subteniente Alejandro Salazar, al ver aproximarse las andanadas, ordenó a su sección replegarse a las posiciones de cambio hacia el centro del dispositivo de la compañÃa. Fue una oportuna decisión, ya que minutos después las posiciones primarias fueron batidas por el fuego naval, especialmente las del segundo grupo de tiradores del Cabo MartÃn Encina.
También los integrantes de la segunda sección del Subteniente Ricardo Andreau pudieron contemplar al amanecer la cercanÃa de los impactos a sus posiciones y expresar como se estremecÃa la tierra y el sonido aturdidor de las explosiones. Gracias a Dios, no hubo que lamentar bajas, pero habÃa quedado claro que el enemigo tenÃa perfectamente identificado el contorno de la compañÃa en el punto de apoyo y que contaba con la capacidad técnica de marcarlo mediante los fuegos. En años recientes supimos que habÃa sido la Fragata HMS Plymouth la que habÃa disparado en esa oportunidad.
(*) Durante la Guerra de Malvinas con el grado de Teniente se desempeñó como Jefe de CompañÃa en el Regimiento de InfanterÃa 8.
Foto ilustrativa
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