Sociedad
Un informe de ATE pone el alerta sobre el endeudamiento de empleados públicos durante la era Milei
10 de agosto de 2026
El deterioro del poder adquisitivo desde la asunción de Javier Milei cambió radicalmente los hábitos financieros de las familias trabajadoras, especialmente en empleados públicos. Un reciente relevamiento nacional difundido por ATE le pone números a la tragedia: el 87% de los trabajadores estatales mantiene deudas vigentes para poder pagar alquileres, salud, alimentos y ropa.
La crisis de los salarios reales frente a la inflación y el costo de vida ha dejado a los trabajadores en una situación de vulnerabilidad extrema. Según los datos obtenidos en una encuesta realizada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), el 73% de los endeudados recurre a múltiples entidades financieras para sostener sus gastos mensuales.
El informe técnico derriba el mito de que el endeudamiento responde a decisiones de consumo innecesario. Al contrario, el 40% de los consultados admite utilizar estos préstamos para costear urgencias médicas, gastos en educación o alquileres, mientras que un 37% lo hace directamente para cubrir comida y vestimenta.
"Con techos a las paritarias y negociaciones a la baja, el crédito reemplaza al salario real", señalan desde el gremio. El análisis destaca que la dinámica actual es perversa: los trabajadores destinan la mayor parte de sus ingresos mensuales a cancelar deudas con bancos y financieras, lo que genera una transferencia masiva de recursos desde el bolsillo del trabajador hacia el sector financiero, frenando a su vez el consumo en otros rubros de la economía real.
La presión financiera ha forzado una reconfiguración del mercado laboral doméstico. El 55,4% de los encuestados afirmó recurrir al pluriempleo -tener más de un trabajo- para complementar sus ingresos, con jornadas que en muchos casos superan las 8 o 12 horas diarias.
Este nivel de agotamiento no solo impacta en la economía, sino en la salud mental y la vida social:
El 85,4% de los trabajadores reportó un deterioro en su bienestar emocional en el último año.
El 43% reconoció haber disminuido su participación en actividades sociales o políticas debido al cansancio físico y mental, y a la falta de recursos económicos.
La ansiedad, el insomnio y la angustia son los cuadros más recurrentes entre los consultados.
El panorama es el de una clase trabajadora que, bajo el peso de la desregulación financiera y la caída del salario, vive en un estado de "alerta" permanente. La encuesta deja una advertencia clara: los recursos que antes se destinaban a salud, educación o recreación hoy están siendo absorbidos por una deuda que, para la gran mayoría, se ha vuelto impagable e interminable.
Infocielo
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