Sociedad
Por Lis Sole
22 de julio de 2026
¿Hay otra forma de sentirse más patriota que revolear con orgullo la bandera celeste y blanca y decimos ARGENTINOS?
De ninguna manera podríamos dejar de ser argentinos. El nombre de Argentina nos llena el alma: somos uno, somos todos.
De igual modo: ¿Hay otra forma de llamarse ALVEARENSE?
No hay nada más hermoso que formar parte de un pueblo donde hemos vivido, soñado y sufrido por generaciones. Sentirse parte. Ser parte. ¿Es posible cambiar el nombre de un pueblo y borrar lo bueno y lo malo que nos une?
Pero hay algunos que con intenciones particulares, bastante egoístas, pretenden a partir de errores históricos perpetuados, cambiar el nombre de General Alvear por "Esperanza" y la verdad, no quiero ser "esperancina" o "esperanceño", mi historia y la de mi gente es la de Alvear y soy ALVEARENSE.
Hay mentiras y hay verdades, gente buena, patriota, y aquella otra que solo piensa en sí misma. El problema es cuando por desconocimiento, o intención expresa, nos confunden con lindas palabras que parecen escritas con emoción y empezamos a defender las verdades de embusteros.
Lamentablemente pasa en todos los ámbitos, lo sabemos bien.
Algunos de estos mensajes malintencionados son intrascendentes, casi una mentira piadosa, pero otros involucran el sentir y la cultura, socavan la memoria popular y destruyen los valores. En un aniversario más de General Alvear, es importante contar todas las historias, pero ser lo suficientemente consciente y respetuoso de lo sucedido en todos los tiempos.
Fundamentar cada palabra con los documentos y los hechos sucedidos y aceptar que el revisionismo de historias es importantísimo para crecer fuertes y serios.
El punto es que el pueblo de General Alvear nació con el nombre de Esperanza sugerido porque era el anhelo de los pobladores que habían venido a este lugar intentando mejorar su presente.
Claro que había malones, entraderas y dificultades de todo tipo. Claro también que era mucho más difícil para el que vivía de a pie -porque ni caballo tenía-, en un rancho de barro en el medio del campo que el que estaba parapetado en un fortín custodiado por soldados.
Esta gente -que había decidido quedarse por propia voluntad-, pidió al gobernador que estableciera un fortín en el punto donde se producían estas entradas y fue así que el gobernador aprobó la idea siempre y cuando los vecinos se encargarán de construirlo.
Así fue que llegaron hasta el lugar algunos sargentos al mando de unas divisiones sencillas que junto con el hacendado José portugués y sus peones construyeron una pequeña fortificación: el CANTÓN ESPERANZA una construcción pequeña que todavía no tenía el rango de fortín por no tener las autoridades ni la cantidad de soldados suficientes.
Por años se ha repetido que Juan Agustín Noguera fue el fundador del pueblo. Hay placas de bronce que lo dicen producto del error de una generación. El sargento Noguera nunca pudo crear un pueblo ni ponerle el nombre de Esperanza porque, cuando fue designado para comandante del Cantón Esperanza, este ya tenía nombre. Hasta el 1° de junio de 1854, Noguera era Ayudante del Comandante Pelliza en el fortín "Cruz de Guerra" de 25 de Mayo y el fortín fue creado en diciembre del año anterior.
Cuando Valentín Alsina crea el "pueblo Esperanza" el 28 de agosto de 1855, destaca como lo decía el reglamento, que el Comandante del Fortín -que cobraba el sueldo por el cargo- y dos personas que formaran la primera Comisión del Pueblo -estas dos actuaron ad honorem-. ¿Fue Noguera el creador? No. Hay un documento con varias páginas de firmas apiñadas de pobladores que piden la formación del pueblo.
Pasó el tiempo y casi 15 años después y también por solicitud de los vecinos, se crea el partido de General Alvear. El nuevo partido y tal como se acostumbraba a la época, toma el nombre del general Carlos María de Alvear, un militar y un héroe de guerra para la época, muy respetado por sus contemporáneos.
Y así crecimos "los alviarenses" en estos más de 150 años viviendo bajo su nombre, llena el alma de amor patriótico y de pertenencia.
Siempre vigente el dicho: "Miente, miente que algo quedará" atribuido al ministro de propaganda nazi que se refería a la técnica de repetir una falsedad para que parte del público termine aceptándola como cierta. Otra variante similar sería: "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". Es lo que ha sucedido casi inconscientemente. Pero la verdad debe prevalecer, no podemos perder esa esperanza casi mítica.
Nada impedirá el sentir y ser ALVEARENSE. El orgullo de pertenecer a este lugar en el mundo donde elegimos vivir por voluntad propia, venir a esta tierra, formar su familia y dejar descendencia.
Somos de GENERAL ALVEAR, nuestro lugar en el mundo, conocedores de su historia, de sus idas y venidas, de sus problemas políticos, de sus desavenencias partidarias, de sus chusmeríosvecinales, de las rivalidades y alianzas, porque aunque sea chico, todos sabemos que acá, el infierno es grande y eso es lo que le da el sabor.
¡FELIZ ANIVERSARIO GENERAL ALVEAR!
¡FELIZ DÍA MI PUEBLO!
¡FELIZ DÍA ALVEARENSES!
Lis Sole


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