Sociedad

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"Ruta Nacional 205, la Ruta que se convirtió en un Cementerio"

Por Darío García

26 de mayo de 2026


"Hay rutas peligrosas.

Y después está la Ruta Nacional 205.

Quienes la recorren todos los días ya manejan con una sensación incorporada: en cualquier curva, en cualquier sobrepaso o detrás de cualquier camión puede aparecer la tragedia. La 205 dejó de ser solamente una vía de conexión entre pueblos bonaerenses. Para muchos vecinos del interior provincial se transformó en un corredor de miedo, cruces blancas y sirenas.

En los grupos de Facebook donde conductores y familiares comparten accidentes, pedidos de ayuda y reclamos, las imágenes se repiten con una frecuencia estremecedora: autos destruidos, camiones cruzados sobre el asfalto, banquinas convertidas en zonas mortales y mensajes de despedida escritos con dolor.

La sensación colectiva es clara: la ruta colapsó hace años, pero las soluciones nunca llegaron a tiempo.

La 205 fue diseñada para otro país. Para un tránsito mucho menor, vehículos más livianos y otra dinámica económica. Hoy circulan miles de camionetas de gran porte, transporte pesado, maquinaria agrícola y autos particulares sobre una calzada simple, angosta y, en muchos tramos, deteriorada.

El problema ya no es solamente la imprudencia.

También es estructural.

Vecinos autoconvocados vienen reclamando desde hace años la transformación de la ruta en autovía. Inclusive elaboraron un mapa interactivo que marca decenas de accidentes fatales ocurridos a lo largo de la traza. El registro resulta impactante: prácticamente no hay localidad atravesada por la 205 que no haya sufrido tragedias reiteradas.

Los últimos 24 meses dejaron algunos de los episodios más dolorosos:

En diciembre de 2024, a la altura del kilómetro 161, cerca de Saladillo, murieron Gisela Gauchez y su hijo Octavio Aznar, de apenas 12 años, tras un brutal choque con un camión. Otro menor resultó gravemente herido. La noticia sacudió profundamente a Del Carril y Saladillo.

En junio de 2025, cerca de Cañuelas, una Volkswagen Amarok conducida por un hombre alcoholizado impactó violentamente contra una Renault Duster. Murieron tres personas: un padre, su hijo y una mujer. El conductor tenía más del doble del alcohol permitido en sangre.

En octubre de 2025, un hombre de 78 años murió atropellado mientras circulaba en bicicleta en Empalme Lobos. Otra vez aparecieron los reclamos por falta de iluminación y seguridad vial.

En noviembre de 2025, un choque entre un automóvil y dos camiones en el kilómetro 108 dejó dos víctimas fatales y un incendio de grandes proporciones. Las imágenes difundidas en redes sociales y grupos vecinales mostraban una escena devastadora.

Pero quizás lo más inquietante es que muchas de estas tragedias ya ni siquiera generan sorpresa. Se naturalizaron.

En publicaciones de conductores frecuentes aparecen frases como "la 205 es un desastre", "cada viaje es una lotería" o "los sobrepasos son suicidas". Usuarios describen el tránsito permanente de camiones y pickups circulando a alta velocidad sobre una ruta donde muchas veces no existen márgenes reales de seguridad.

La combinación es explosiva:

tránsito pesado,

sobrecarga vehicular,

infraestructura obsoleta,

banquinas deficientes,

fatiga,

imprudencia,

y ausencia de obras estructurales.

Mientras tanto, las respuestas oficiales suelen reducirse a bacheos, señalización o anuncios parciales que no modifican el problema de fondo.

Y cada vez que ocurre un nuevo choque fatal, vuelve la misma pregunta: ¿cuántas muertes más hacen falta?

Porque una ruta deja de ser solamente peligrosa cuando la tragedia se vuelve sistemática.

Entonces pasa a convertirse en otra cosa.

En un cementerio lineal de cientos de kilómetros donde las cruces al costado del camino ya forman parte del paisaje cotidiano".


DARIO GARCIA

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