Sociedad

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Desde el 7 de julio, Egipto además de las pirámides, los desiertos y los misterios, será para nosotros, el tiro en el poste, el penal fallado, la angustia, la agonía y... los tres goles el 10 minutos

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8 de julio de 2026

Las pirámides, los desiertos y los misterios de oriente serán parte siempre de los libros de historia, y está bien que así sea, los chicos deben aprender las tradiciones que cimentaron el mundo. Pero ellos también saben, todos sabemos, que Egipto es otra cosa. Egipto es el tiro libre en el poste, el penal fallado, la angustia de ir dos goles abajo, la agonía, los tres goles en diez minutos y un lágrima que recorre cada mejilla argentina.

Cada vez que escuchemos "Egipto" la memoria hará su parte y nos traerá como arena en el viento, partículas de este martes 7 de julio, de ese partido que nos partió los corazones, no hay cuerpo que aguante tanto, pero sin embargo Egipto y el 3-2 nunca saldrá de nosotros. Las imagenes vienen como fogonazos. El grito pelado a los cuatros vientos, la alegría desbordante que no encuentra palabras, gritos onomatopéyicos y abrazos perpetuos, un equipo de hombres, la mejor selección argentina de todos los tiempos, jugando con lo último que le queda, plantándose y carajeando un partido que parecía guionado por la esfinge.

Los papiros tendrán verdades y guardarán los testimonios de otras civilizaciones. Pero no nos pidan que nos expresemos con maestría, la lengua de Cervantes tiene sus limitaciones para los hombres cotidianos, nosotros hablamos en la cancha, nuestra cultura es la pelota, el potrero. Pero también es el ruego, rezar para que la pelota entre, prender alguna vela o poner una virgencita cerca del televisor, como lo hacía mi abuela Lali, para custodiar el arco argentino.

Nosotros somos gente que vive para el fútbol, tanto es así que lo primero que se le pregunta a un chico, antes del nombre, es de qué cuadro sos. Así se van gestando nuestras historias, asi se construye nuestra identidad. Egipto siempre fue un misterio, y todavía nosotros no sabemos bien porqué, pero sucedió.



Adrián Michelena

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