Sociedad
El intento de fuga de cinco hombres encarcelados en el Penal de Batán terminó en el hecho más sangriento de la historia criminal penitenciaria de Mar del Plata. En esta nota repasamos el fatídico día y sus consecuencias.
1 de junio de 2026
El 9 de noviembre de 1994 marcó un antes y un después en la historia de la criminalística local cuando cinco internos intentaron fugarse del Penal de Batán dando origen a la historia más trágica de una fuga que dejó como resultado la muerte de dos internos y dos heridos que formaban parte del grupo de escapistas.
De acuerdo a las crónicas de la época fue solo un recluso, Pedro Ricardo Omar Carranza (37) el que logró huir. El diario La Capital da cuenta en su edición del 10 de noviembre de 1994, uno de los internos era el líder de la denominada "Banda de las estancias".
Según consta en las crónicas del matutino local, los dos internos abatidos, Julio César Oscar Coronelo (23) y Ramón Salomón Molina (30), eran oriundos de Necochea y Ququén respectivamente y los heridos, Miguel Ángel Gómez y Víctor Hugo Galván habían sido trasladados para recibir atención médica al ser alcanzado por ráfagas de metralletas y presentar hematomas en diferentes partes del cuerpo producto del enfrentamiento a golpes que mantuvieron minutos antes con los guardiacárceles.
El intento de fuga propiamente dicho quiso ser cinematográfico. Todo comenzó poco después de las 0:15hs del 9 de noviembre cuando los cinco internos trabajaban en la panadería del penal. En un rápido movimiento calculado con anterioridad, los reclusos tomaron a los guardiacárceles que hacían guardia en el sector. Para el plan de fuga, los penitenciarios funcionarían como "escudo" para salir, pero algo salió mal.
Los uniformados que trabajaban en las atalayas (torres devigilancia) 13 y 14 notaron movimientos extraños y realizaron disparos intimidatorios para intentar persuadir a los internos, pero los internos no estaban dispuestos a retroceder. Continuaron con el plan y se desató el caos. Tras sortear una pelea de puños con los penitenciarios que habían reducido, salieron al patio y lograron saltar tres alambrados. Ante este panorama se desató un tiroteo por parte del personal del servicio Penitenciario que terminó con la muerte de los mencionados Salomón y Oscar e hirió a otro de los internos que, pese a las heridas logró saltar el paredón de la Unidad Penal y se dio a la fuga.
Otro de los internos fue alcanzado por una ráfaga de disparos y resultó gravemente herido mientras que, el quinto integrante del grupo de "fugitivos" quedó atrapado entre el alambrado electrificado y la malla del vallado.
Tras conocerse lo ocurrido, las autoridades del Penal dieron una conferencia de prensa explicando los hechos y detallaron que Salomón, el líder del grupo portaba un arma Calibre .32 mientras que los demás internos portaban facas caeras que utilizaban como instrumentos intimidatorios y de defensa que sólo fueron útiles en el primer momento del plan.
"Los evadidos fueron cinco. De ellos, dos encontraron la muerte y otros dos fueron heridos. Al momento de escribir estas líneas, uno permanece prófugo", detalla el diario la Capital en la nota titulada "Mataron a dos internos que intentaron fugarse de Batán".
En la nota, el titular de la Cárcel de Encausados de Batán, Prefecto Mayor Carlos Amendolara afirmó que la situación en el Penal era "absolutamente normal" y que en el penal en ese momento había 670 internos. Además reveló una situación que al día de hoy se repite: los cinco protagonistas del hecho, no tenían condena y se encontraban procesados y aguardando el juicio.
Carranza, el único interno que logró huir fue tapa de los diarios durante una semana, luego su foto fue parte de la sección policiales y su búsqueda, al menos en el ámbito mediático quedó en el olvido.
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